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Primero YO: encontrando mi chispa

Por: Maria Angélica Navia


Alguna vez escuché que la vida es brutalmente hermosa. No entendía lo que significaba en su momento, pero habiendo recorrido el camino que he vivido, veo que no podría existir afirmación más certera. El problema es que no nos enseñan que la vida viene con dolor, fracasos y errores, por el contrario, nos enseñan a esconder y evitar el malestar a toda costa. Nos enseñan a temerle a lo que es inevitable que suceda.




Quiero empezar clarificando que la psicología es mi profesión y vocación, pero no es lo que soy. Soy un ser humano. Un ser humano que siente como cualquier otra persona. Y hay situaciones abrumadoras en las que pierdo mi norte. En ocasiones, los pacientes me preguntan si he sentido o pensado aquello que ellos sienten o piensan y no duden que la respuesta es sí. Desde joven tuve problemas con mi salud mental. Desde joven pensé que tenía que complacer a todos, así eso significara sacrificar mi chispa. Quería ser perfecta, lo que conllevó a problemas alimenticios, ataques de ansiedad y crisis depresivas. Me sentía perdida, no me encontraba y dejé que la chispa se apagara.