¿Por que nos juzgamos tanto cuando hacemos ejercicio? ¿Cómo puedo dejar de hacerlo?

"Auto juicio durante el entrenamiento"


Por Karla García Villalobos



¿Cuando haces ciertos ejercicios volteas a ver abajo y notas los pliegues en tu abdomen? o ¿Cuando pasas por un espejo sientes el impulso de levantarte la blusa para checar tus abs? O ¿Entras al gimnasio o a tu clase de indoorcycling, vez a los o a las demás y piensas en que vas a meterle más para estar como aquella persona?


¿Sabías que somos los peores críticos?, la gran mayoría comenzamos a juzgarnos y a discutir con nosotros mismos sobre que comemos, cuanto tiempo y que tipo de ejercicio hacemos desde la adolescencia si no es que antes o después de esta. Nos hemos mirado al espejo y hemos comparado nuestros cuerpos con los cuerpos de otros, nuestros logros con los de los demás, entre muchas otras cosas.


Hemos aprendido a “ser duros con nosotros mismos” desde pequeños, justo cuando nuestros padres, tíos, personas adultas comenzaron a decirnos lo que podíamos o no podíamos hacer, justo cuando los “NO” tienden a dominar. Aquellas personas que solían decirnos “NO” por lo general lo único que querían era lo mejor para nosotros pero desafortunadamente gracias a esto aprendimos más sobre cómo “deberíamos ser” y no tanto a ser “lo que somos”, pues aprendimos a buscar la manera de y querer encajar en el molde. Convirtiendo el autojuicio en una herramienta para mantenernos en un camino “aceptable”.


Todo esto nos ha llevado a tratarnos a nosotros mismos de una manera muy dura, pues nos mantenemos bajo estándares ridículos que la sociedad nos ha impuesto, nos empujamos a nosotros mismos a ser y hacer más de lo que razonablemente podemos y nos auto castigamos por errores mínimos, todo con tal de encajar. En los medios deportivos, vemos como las mujeres más que los hombres son descritas rutinariamente en términos no relacionados con sus habilidades, es decir describen más la edad, su apariencia y estatus; los medios de comunicación etiquetan los cuerpos como curvilíneos, de talla grande, poco convencionales, y así sucesivamente. Con el auge de las redes sociales, las selfies en el baño del gimnasio, los “bikini bodies”, entre muchas otras cosas nos han orillado a juzgarnos de manera cruel, así como también han ocasionado que nos sintamos inseguros sobre nosotros mismos y que desconfiemos de nosotros.



Nos automachacamos y castigamos con la finalidad de encajar. Nos juzgamos por querer alcanzar y tener estándares tan altos. Porque tenemos una idea en nuestra cabeza sobre donde pensamos que deberíamos estar y nos culpamos a nosotros mismos si nuestra realidad no esta a la altura de esa idealización. Por otro lado, porque vivimos en un mundo con definiciones de éxito rígidas, pues estamos expuestos a los logros de los demás. También porque se nos olvida que nuestros éxitos y logros se ven influenciados por muchos factores que rebasan muchas veces nuestro control y que todos tenemos diferentes ventajas y desventajas. Basamos nuestra felicidad en nuestros logros. Evaluamos nuestro valor basado en nuestro desempeño y errores, queremos probar nuestro valor a través de nuestros logos, como el levantar más peso por ejemplo, bajar de peso, tener el abdomen marcado, etc. Pensamos que necesitamos ser perfectos para ser amados y por lo tanto cualquier signo de imperfección desencadena el miedo a perder el amor, afecto o aprobación de los demás. Creemos que el juicio propio es una forma efectiva de motivarnos para ser mejores. Nos hemos vuelto adictos a sentirnos mal con nosotros mismos y esencialmente hemos entrenado a nuestro cerebro, a través de la repetición, para pensar negativamente sobre nosotros mismos. Nos juzgamos a nosotros mismos porque sabemos de lo que somos capaces y de lo que podemos hacer sin embargo se nos olvida que hay días buenos y días malos, que no siempre estamos motivados, no siempre tenemos la misma fuerza, pero por no alcanzar cierto kilometraje en la corrida ese día o por no lograr hacer tantas repeticiones ese día, nos sentimos insatisfechos, nos estresamos y nos juzgamos.




El impacto que tiene el auto juzgarnos antes, durante y después del entrenamiento es grande pues nos lleva muchas veces a sobre explotar el cuerpo a tal grado que lo quemamos. También a comparamos todo el tiempo. Disminuye nuestro nivel de auto confianza. Baja nuestra motivación para hacer cosas, afecta nuestra eficacia y productividad, provoca que nuestro estado de ánimo no sea positivo. Practicar el ejercicio de esta manera, con estas motivaciones lo único que ocasionará es que acabemos abandonado el ejercicio o que lo hagamos porque nos vemos tan mal y estamos tan desesperados.


Seguro, se están preguntando, ¿Cómo logró cambiar esto? Los seres humanos tenemos un gran poder porque podemos observarnos en acción, ver nuestros patrones, y hacer cambios en nuestros pensamientos actitudes y comportamientos. Por lo tanto lo que debes de hacer es lo siguiente:


1. “Para cambiar a una nueva forma de ser, primero debes aceptarte completamente cómo eres ahora”.

2. Debes entender que tu felicidad depende de como y de que experimentas en tu día a día, de las actividades que escoges llevar a cabo, del tiempo que pasas con las personas que amas y de que tan amable eres contigo mismo en tu cabeza.

3.- Debes aprende a desconectar y separar tu identidad, de tus acciones y esfuerzo.

4. Entender que esta bien no ser perfecto, aceptar y ser quien eres hoy. Aceptar en donde estas parado hoy.

5. Celebrar tus victorias y ver las oportunidades en tus pasos en falso.

6. Ver el ejercicio como:

  • una auto-caricia que nutre todos nuestros cuerpos -físico, mental, emocional y espiritual.

  • una expresión de alegría y gratitud por estar viv@s

  • una forma de sanación y conexión con la paz ya que el movimiento nos ayuda a procesar las emociones.

  • Un reto y una forma de realización y superación personal.

  • Una forma de curación y eliminación de toxinas en forma de sudor.

  • Un momento de intimidad con un@ mism@, autoamor y autocuidado.

  • Una forma de nutrir la dimensión social de tu vida.

7. Repetirte y recordar: “Soy increíble solo por hacer esto”.

8. Me ayuda a sentirme mejor

9. Celebrar el Si puedo: enfócate en lo que puedes hacer en vez de enfocarte en lo que no puedes hacer. Por ejemplo puedo hacer push ups, o puedo mover con más facilidad mis piernas.

10. Repítete “¡Venga, tienes esto!”: cuando estés en medio de hacer algo que no te gusta, o algo que encuentras particularmente desafiante.

11. ”Esto es solo para mí”: encuentra mantras que te sirvan a ti. Recuerda que el entrenamiento no es una competencia. No dejes que tus metas se basen en las metas o ideales de los demás.

12. Verlo como una de las mejores parte de tu día: Repítete a ti mismo que puedes disfrutar absolutamente del ejercicio y que podría ser una de las mejores cosas y de más apoyo que hayas hecho ese día.

13. ”Eres hermoso”: esto es para ti, porque es verdad.

14. En vez de decir “no puedo” di “lo voy a intentar”.


Debemos darnos cuenta que la forma en que se nos enseñó a encajar no funciona para nosotros. Debemos recordar que el encajar no lo es todo, pues nos lleva a sentirnos ahogados, frustrados e incompletos. Que ese mismo deseo de superación muchas veces puede hacer que el autojuicio sea aún más duro. Es natural idealizar la forma en que “debemos ser” pero no debemos caer en la trampa. Todos sin importar nuestra talla podemos hacer ejercicio. El entrenamiento debe ser una forma de volvernos más completos y no de juzgarnos a nosotros mismos por comparación. Aprende e identifica cuales son tus límites y cómo abordarlos de manera positiva.


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¡Cuéntanos en los comentarios! ¿De que otra forma o manera crees que podamos dejar de juzgarnos tanto al hacer ejercicio? ¿Por qué crees que nos juzgamos tanto antes, durante y después de entrenar?


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